En las PASO de 2017, una pintura de Fernando expuesta en el Café Tortoni protagonizó un episodio tan inesperado como comentado.

Hay obras que encuentran su camino de maneras imprevisibles. En agosto de 2017, Fernando Zarazaga exponía sus cuadros en el histórico Café Tortoni de Buenos Aires — para él, un sueño cumplido. «Es un lugar de excelencia», diría después. «Exponer allí fue un privilegio al que pocos acceden.»

La mañana de las elecciones primarias, el oficialismo porteño realizaba en el Tortoni su tradicional desayuno. Y una de sus obras, la pieza titulada «Fulana de tal», se desprendió de la pared sobre el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, provocándole una pequeña herida en la nariz.

Fernando se enteró lejos de la escena, por un mensaje de su hermano desde Estados Unidos, mientras estaba por salir a votar. Su reacción la resumió así a Clarín: «Primero me preocupé, después me reí.»

El episodio puso su nombre y su obra en boca de todos por unas horas. Pero más allá del accidente, lo que queda es lo de fondo: una pintura suya, colgada en uno de los cafés más emblemáticos de la ciudad.

La nota completa fue publicada por Clarín. Leer el artículo original